Diseño web y software a medida. No termina cuando se publica: el día que quieras cambiar algo, lo escribes por WhatsApp y se hace.
Son precios desde: el punto de partida de cada tipo de proyecto.
Presencia, catálogo, contacto. Lo que necesita alguien para existir en internet y que lo encuentren.
Cuando el sitio tiene que hacer algo: usuarios que entran, datos que se guardan, procesos que corren.
Software propio, de escritorio o móvil, para un trabajo concreto que hoy se hace a mano.
El trabajo lo hacen agentes de IA dirigidos, sobre CleverCoder. Eso permite medir cuánto cuesta cada proyecto en vez de estimarlo a ojo: el consumo se cuantifica en tokens, y el presupuesto sale de ahí.
Si tu proyecto necesita más trabajo del que cubre el precio base, no hay una factura sorpresa al final: se sigue pagando de a poco, a medida que avanza.
El mismo método para una web, una plataforma o una app. Seis pasos, sin reuniones ni formularios.
Escribes qué necesitas, con tus palabras. Sin formulario, sin brief de veinte preguntas, sin agendar una reunión.
Se define qué tipo de proyecto es y cuál es su precio base. Nada parte sin que sepas cuánto cuesta.
No semanas de silencio. La primera versión real, funcionando, para mirarla y opinar sobre algo concreto.
«Cambia ese título», «pon otra foto», «agrega una sección». Lo escribes y se hace. Las veces que haga falta.
Dominio, hosting y todo funcionando. Queda online y es tuyo.
Acá termina el proyecto y empieza lo importante: cuando quieras cambiar algo, sigues escribiendo al mismo número.
Los cambios no entran por un ticket ni por un correo que nadie contesta: entran por WhatsApp, donde un agente los recibe, los entiende y los pone en marcha.
Es la diferencia entre tener una web y tener una web que se puede cambiar. La mayoría de los sitios quedan congelados el día que se entregan porque mover una coma implica buscar a alguien, explicarle todo de nuevo y esperar. Acá le escribes y ya está.
Nueve sitios en producción, para clientes reales: salud dental, coaching, estudio de abogados, agua potable rural, turismo, extractos naturales, cultivo de hongos y ceremonias. Uno de ellos, bilingüe.
No es una cartera de conceptos ni de plantillas: son sitios funcionando, con gente usándolos todos los días. Cada uno se hizo con el mismo método que está más arriba.
Cuéntame qué necesitas. Si se puede programar o construir, lo hacemos.